El auto de la empresa serpenteaba por las carreteras sinuosas del Valle de Uco, cada curva revelando paisajes que hacían que mi estómago se apretara. No por la belleza —aunque los viñedos bañados por el sol de la mañana eran impresionantes— sino por los recuerdos que cada colina verde despertaba.
Tres meses atrás, había recorrido estos mismos caminos en el Porsche de Christian, ansiosa y nerviosa por una razón completamente diferente. El recuerdo de sus manos en el volante, de su perfil concent