~ MARCO ~
Observé a Afrodita en la mañana siguiente a nuestra cena de confesiones, notando algo diferente en su postura. Parecía más ligera, como si se hubiera quitado un peso enorme de los hombros al compartir su dolor conmigo. Pero al mismo tiempo había una fragilidad nueva ahí, como si en lugar del peso anterior hubiera puesto otro - tal vez el miedo de haberse expuesto demasiado, de haber confiado en un extraño con sus secretos más profundos.
Estaba en la terraza tomando café, observando e