Antes de que cualquiera de nosotros pudiera moverse para atender el timbre, Tori pasó corriendo por la cocina gritando alegremente:
—¡Yo atiendo! ¡Refuerzos familiares!
Nate y yo intercambiamos miradas confundidas, pero el sonido de voces familiares y risas viniendo de la entrada pronto aclaró el misterio. Pocos minutos después, Oliver y Sarah aparecieron en la cocina, llevando sonrisas radiantes y una caja de pizza que claramente había sobrevivido a un largo viaje.
—¡Sorpresa! —Oliver anunci