~ ZOEY ~
La noche estaba fresca, pero no fría.
Tomé la mano de Christian, mientras él agarraba de vuelta su camisa, y lo guié fuera de la mansión, atravesando el jardín hasta el camino de piedra que llevaba al galpón donde estaban las bicicletas. Me siguió sin preguntar nada, pero sentía su curiosidad en la forma como sus dedos apretaron los míos.
—¿A dónde me estás llevando? —preguntó, cuando tomé una de las bicis y ajusté el manubrio.
—Ya verás —respondí, pasando una pierna sobre el asient