El Porsche de Christian se detuvo suavemente frente a mi casa. El motor se apagó, dejando solo el silencio entre nosotros, tan pesado que parecía una tercera presencia en el auto. Por la ventana, vi mi casa exactamente como la había dejado días atrás —modesta, familiar, un mundo completamente diferente de las vinícolas y mansiones que habíamos dejado atrás.
El viaje de vuelta había sido casi todo en silencio. Algunos intentos de conversación murieron rápidamente, como si ambos supiéramos que cu