Corrí. Sin destino, sin dirección, solo lejos de esa escena. Lejos de él.
La imagen de Christian y Francesca en el bar, tan cerca, sus labios casi tocándose, quemaba en mi mente como un hierro al rojo vivo. "No te preocupes. Todo terminó", había dicho antes de salir. Ahora entendía lo que esas palabras realmente significaban.
No debería importarme. Era un acuerdo, solo un acuerdo. Christian Bellucci no me debía fidelidad, no me debía nada más allá de lo que habíamos acordado. Entonces, ¿por qu