El momento mágico del encuentro de miradas con Nate fue interrumpido antes de que pudiera procesar completamente la emoción que había sentido. Apenas había dado dos pasos en dirección a la terraza cuando un hombre se acercó a mí con una sonrisa confiada y encantadora, bloqueando sutilmente mi camino.
—Impresionante cómo el clima inglés logra ser impredecible incluso dentro de casa —dijo con acento alemán refinado, gesticulando en dirección a las ventanas donde la lluvia había comenzado a caer s