Lo primero que registré al volver a la consciencia fue la textura familiar de las sábanas de algodón egipcio de Nate contra mi piel. Mis ojos se abrieron lentamente, ajustándose a la luz suave que se filtraba a través de las cortinas parcialmente cerradas del cuarto. Por un momento de confusión, pensé que todo había sido una pesadilla terrible: el descubrimiento sobre Wanderer, el shock devastador, la sensación de que el mundo se había derrumbado a mi alrededor.
Pero entonces la realidad volvió