—¿Alcachofa con limón siciliano? —repetí, intentando sonar casual mientras mi mente corría para procesar la información—. Es un sabor bastante... exótico.
Antes de que pudiera elaborar más sobre la coincidencia perturbadora, la mesera sonrió y se inclinó ligeramente en nuestra dirección.
—Ah, es una de nuestras especialidades de la casa desde hace años —explicó con orgullo evidente—. Cuando las personas la prueban por primera vez, se muestran escépticas, pero cualquier persona que ya la haya probado nunca la olvida. Es un sabor único que marca de verdad.
—Es cierto —concordó Sarah, asintiendo enfáticamente—. Es de esos sabores que o amas completamente o odias con todas tus fuerzas. No hay término medio. Ya he visto personas hacer muecas solo de escuchar la descripción.
—Solo a Nate le encanta —comentó Tori con ese tono ligeramente provocativo que estaba aprendiendo a reconocer, tomando un sorbo de su agua con gas.
Nate rio, pero pude percibir algo ligeramente nervioso en su expres