El aire húmedo de las termas se pegaba a mi piel mientras Nate me besaba con un hambre que me hacía olvidar cómo respirar. Sus labios eran insistentes, sus dientes mordisqueando mi labio inferior antes de que su lengua invadiera mi boca a un ritmo que anticipaba lo que estaba por venir. Me agarré a sus hombros, sintiendo sus músculos contraerse bajo mis manos mientras desabrochaba mi abrigo con dedos sorprendentemente ágiles para alguien con manos tan grandes.
—Planeaste esto —lo acusé entre be