~Nathaniel~
El lunes llegó con esa energía típica del regreso al trabajo, pero multiplicada por la presencia de Christian en la oficina. Había llegado a las ocho en punto, vistiendo un traje gris impecable que gritaba "CEO de visita", y desde entonces no había parado. Pasó toda la mañana revisando reportes trimestrales línea por línea, conversando con los directores regionales sobre rendimiento y metas, y verificando personalmente cada aspecto de la operación de Bellucci en Londres.
Era su estilo —presente, involucrado, nunca satisfecho solo con números en una hoja de cálculo o reportes superficiales. Cuando Christian visitaba una sucursal, quería entender no solo lo que estaba funcionando, sino por qué estaba funcionando.
Aunque estaba acostumbrado a la rutina de Christian cuando venía a Londres, esta vez sentía un peso extra. No era solo el CEO de la empresa verificando resultados financieros y operacionales. Era mi mejor amigo desde la universidad, alguien que me conocía demasiad