El domingo por la mañana en Londres estaba frío, pero con el cielo parcialmente abierto, creando ese contraste típico de la ciudad donde el sol se empeñaba en aparecer entre nubes pesadas. Zoey y yo decidimos salir temprano para una caminata tranquila, lejos del ambiente formal de la familia Bellucci y de las tensiones que había sentido en la casa de Nate el día anterior.
—Necesito aire fresco —había dicho Zoey cuando despertamos—. Y tú necesitas mostrarme esa Londres que tanto amas.
Ahora est