Los días siguientes al enfrentamiento en el hospital pasaron como una niebla controlada de actividades prácticas y burocráticas. Era extraño cómo la vida lograba continuar fluyendo incluso después de momentos tan intensos, como si el universo insistiera en recordarnos que había rutinas que mantener y responsabilidades que cumplir.
Giuseppe se recuperó notablemente bien del episodio cardíaco, aunque el Dr. Mendes hubiera insistido en reposo absoluto por al menos una semana. Pasábamos buena parte