~ NICO ~
La Tenuta tenía un sonido.
No era un sonido único, de esos que reconoces con los ojos cerrados. Era un conjunto de ruidos pequeños que, juntos, se volvían ritmo. El portón abriéndose temprano, llantas en el camino de grava, pasos apresurados en el pasillo de servicio, el tintineo contenido de loza en la cocina, la máquina de café trabajando sin pausa. Madera crujiendo bajo pies que ya no caminaban con cuidado, porque el lugar había dejado de ser obra y se había vuelto casa.
Y tenía