Capítulo 181
El tiempo pareció detenerse cuando mis ojos se clavaron en la figura de Elise. Ahí estaba, sentada en una silla de ruedas del hospital, las piernas completamente inmóviles bajo una manta celeste que no lograba ocultar la realidad devastadora de su condición. Su cabello, antes siempre perfectamente arreglado, ahora estaba despeinado y sin vida, cayendo sobre sus hombros de manera descuidada. El rostro que alguna vez fue cuidadosamente maquillado para impresionar estaba pálido, con ojeras profunda