La mañana estaba fresca cuando subimos al auto en dirección al hospital. Christian parecía inquieto desde que había despertado, sus dedos tamborileando nerviosamente en el volante mientras conducía por las carreteras serpenteantes. El silencio inicial fue gradualmente roto por sus pensamientos en voz alta, como si necesitara verbalizar sus confusiones para intentar organizarlas.
—Simplemente no entiendo —dijo, negando con la cabeza mientras reducía la velocidad para una curva más cerrada—. Nunc