Respiré hondo, reuniendo todo el valor que logré encontrar.
—El sexo no está incluido en el acuerdo.
Por un instante, Christian pareció genuinamente sorprendido. Sus ojos se agrandaron ligeramente, y por un breve momento, esa máscara de confianza inquebrantable se cayó. Entonces, como si nunca se hubiera ido, esa sonrisa seductora que ya conocía demasiado bien apareció en su rostro.
—¿Estás segura? —preguntó, inclinándose ligeramente en mi dirección. Un movimiento sutil, pero suficiente para