Amanecía y su mal humor estaba intacto, con la información de que vendría ese joven con quien lo estaban obligando a contraer matrimonio ya se sentía molesto. Ni siquiera tenía los ojos bien abiertos cuando sus amigos Miguel y David entraron a su habitación con un gran alboroto.
- ¡Despierta! - Gritaba Miguel arrojándose a la cama sobre el cuerpo de Brian.
- ¡Maldita sea! - Bufa Brian empujándolo haciendo que cayera a un lado de la cama.
- ¡Aush! ¿ahora por qué el enojo? - Decía Miguel sobándos