Ariadna apenas tuvo tiempo de procesar lo que estaba ocurriendo.
Durante todo el trayecto hasta Boston imaginó aquel encuentro una y otra vez. Había pensado en Dante. En lo que le diría. En la forma en que reaccionaría cuando finalmente lo tuviera delante. Sin embargo, ninguna de aquellas escenas imaginarias incluyó a Alexei apareciendo de repente frente a ella como una exhalación.
El niño salió disparado apenas la vio.
Corrió tan rápido que estuvo a punto de tropezar varias veces antes de alca