Ariadna se quedó completamente inmóvil en medio del salón.
La decepción fue tan inmediata que casi le dolió físicamente. Durante un segundo creyó de verdad que podía ser Dante. La espalda ancha, el cabello oscuro, la altura… todo hizo que el corazón se le detuviera antes de volver a latirle con violencia.
Pero no.
Era Velik.
Y verlo sentado tranquilamente dentro de la mansión Rolling le provocó una sensación de rechazo tan fuerte que automáticamente sintió el cuerpo tensarse.
Velik se puso de p