La estación de policía estaba rodeada de periodistas cuando Ariadna llegó con Wilson y Héctor.
Apenas la jeepeta negra se detuvo frente a la entrada lateral, varias cámaras giraron hacia ellos con una rapidez que la hizo sentir atrapada antes incluso de abrir la puerta. Los reporteros no tardaron en reconocerla, y en cuestión de segundos comenzaron a acercarse con micrófonos, teléfonos y preguntas lanzadas al aire sin ningún tipo de delicadeza.
—¡Ariadna Rolling! ¿Va a declarar contra su padre?