Héctor permaneció de pie frente a ellos unos segundos sin hablar. El estudio estaba completamente en silencio. Incluso Mara dejó de mover la taza de café entre las manos al notar la expresión seria del detective.
Ariadna sintió inmediatamente el corazón acelerarse.
—¿Qué pasa? —preguntó otra vez.
Héctor dudó apenas un momento antes de meter la mano dentro de la carpeta oscura que llevaba bajo el brazo.
—Hace unas horas pedí apoyo a un contacto en migración internacional —dijo finalmente—. Querí