Al terminar la tarde, Elena se puso de pie para marcharse. El ambiente en la sala se había calmado un poco mientras veían a Alexei jugar en la alfombra con los Legos que Iván le había traído. Parecía que, por un momento, la paz había ganado una pequeña batalla en aquella casa llena de tensiones. Sin embargo, la calma fue un espejismo que se desvaneció en cuanto llegaron a la puerta principal. Elena se ajustó el abrigo con movimientos lentos, como si estuviera ganando tiempo para decir algo que