La suite en la mansión se había convertido en una sala de guerra. Bajo la luz de una lámpara de escritorio, la fotografía del álbum azul descansaba sobre la mesa, como una evidencia acusatoria. Mateo la observaba con una mezcla de desconcierto y perturbación.
—Nunca la he visto. Y ese bebé… —Señaló la manchita bajo el ojo del niño—. Es idéntica a la mía. Pero no soy yo. En la foto de mi primer cumpleaños tengo otra ropa, otro entorno.
—Tu padre está posando con ellos como si fueran su familia —