Lo admito mi adrenalina estaba a tope, por más que hiciera algo para distraerme no lograba concentrarme en lo absoluto. Mi asistente tuvo que detenerme en la puerta porque me conocía de sobra, si la veía sería capaz de todo lo que se dice todo.
—Sino se controla lo tendré que amarrar yo mismo, no creo que le guste mirar nada más, en lugar de actuar como quisiera.
Asentí levemente, no era capaz de auto traicionarme por mucho que tuviera ganas. Mis padres se encargaron de apelar el buen corazón d