Lo había dicho, por fin pude soltar todo lo que traía retenido en mi cabeza; yo era el único culpable de lo que estábamos viviendo hoy en día y en el fondo agradecía la oportunidad que Mariam me estaba dando de explicarme de manera tranquila. Tuve miedo cuando mencionaron sobre la cena, pero que ella rechazó amablemente; me di cuenta de que no quería tenerme cerca y menos a nuestros padres.
Dude por unos segundos en ofrecerme a llevarla, pero Ruth se hizo como si la virgen la hablara, dándome a