Tal como lo había pronosticado Mariam, tan pronto llegaron nuestros padres fuimos acribillados a preguntas que no daban tiempo ni de respirar para no perder el hilo de sus comentarios.
—Nos pueden decir ¿Por qué no contestan los teléfonos?, si fuera una emergencia no sobreviviríamos en lo absoluto.
— ¿Qué no piensan replicar nada de lo que le preguntamos?
—Con hijos como ustedes no necesito enemigos, me dejan fuera de sus vidas cada vez que se les da la gana, y…
— ¡Basta! No voy a seguir soport