Capítulo 24.
Capítulo 24.
Mentiría si dijera que nunca he soñado con estar sentada en la sala de juntas de una empresa multinacional.
Claro que sí. Cuando mi vida era sencilla y feliz, cuando mis padres aún estaban vivos y yo me imaginaba que algún día dirigiría la empresa de papá, ese sueño me acompañaba como una meta lejana, pero posible.
Pero todo eso se esfumó de golpe. Perdí a mis padres, me vi obligada a dejar la universidad y también a sobrevivir aceptando cualquier trabajo que me permitiera llegar a