Mundo de ficçãoIniciar sessão—No lo sé... la verdad es que ayer me habían dado una buena noticia, que podía mover un poco los pies, y ahora siento mis dedos. Aunque se quedó mudo, en ese instante, Leonardo pudo percatarse de que podía sentir también sus tobillos.
— ¿Qué ocurre? — preguntó asustado Juan.
—Puedo sentir mis tobillos y los dedos de mis pies, también las plantillas de mis pies.
— Eso es una







