Mundo ficciónIniciar sesiónLeonardo, mientras levantaba unas pesas haciendo bíceps, escuchó su teléfono sonar insistente hasta que tuvo que tomarlo.
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—Hola — preguntó confundido.
— Señor, la encontramos.
Leonardo, sin comprender demasiado, dijo: ¿A quién encontraron? — preguntó sin entender.
— A Emma, tiene que llegar a la oficina.
—Enseguida voy







