—¡Suéltame! —le exigió a Dereck cuando estuvieron solos.
Él se giró y la miró con confusión, pero igualmente la soltó
—¿Te estás enojando conmigo, Alessa? ¿Qué hice para tener la culpa esta vez? —le preguntó con confusión.
—¡No debes enfrentarte así a las personas! ¿Acaso no te das cuenta de que podrías morir, Dereck? —sus ojos se llenaron de lágrimas—. No tienes siete vidas y tú no conoces a Sasha.
—¿Tú si lo conoces, Alessandra? ¿Tú si sabes de lo que es él capaz? —la miró fríamente.
—Nací e