Mundo de ficçãoIniciar sessão—Supongo que se llama Eduardo —comentó mi abuela mientras sacaba una fuente debajo de la mesada y empezaba a agregar harina y unos huevos.
—Sí, viví con él un tiempo.
—Y eso, ¿por qué? —preguntó curiosa.
—Porque fue en ese momento que me había peleado con mamá y decidí que lo mejor era irme, y como justo estaba Eduardo, me fui







