Mónica se había puesto su mejor traje de baño para sorprender a Rafael con sus curvas, aunque tuviera los pechos un poquito caídos después de haber amamantado a Victoria.
Salió de la habitación del hotel, y no estaba de acuerdo en que hayan ido justamente a “El Alba” uno de los tantos hoteles que tenía David, en dónde casi nadie se hospedaba.
—¡Mónica! ¡Por aquí! —Rafael le hizo señas.
Él la estaba esperando en la puerta trasera que dirigía a la playa, un lugar bastante tranquilo y sin olas.