— Siéntate aquí — Lara le dijo ayudándolo a sentarse en uno de los muebles del estudio y acomodando un cojín tras su espalda — ¿Quieres algo de comer, o algo de beber? ¿Te traigo un té?
Walter levantó la mirada hacia la rubia y sonrió.
— Gracias, Lara, ya has hecho suficiente, te has portado muy amable, creo que me quedaré un largo rato aquí, al fin que me encanta la lectura, además, puedo pedirle a cualquiera de los empleados que se encarguen de lo que necesito.
— ¿Estás seguro? A mí no me mol