Cuando llegaron a la casa Lara estaba agotada. El estrés y las emociones del día habían sido muy fuertes para ella, pero al menos continuaba manteniendo el empleo y, aunque la víbora de Ashley le había montado una trampa con lo de las alergias de Waylon, ella había salido airosa, por ahora…
Waylon la acompañó hasta la puerta del departamento cargando consigo el vestido en una caja y las bolsas con el resto de cosas que formaban el ajuar, incluidos los zapatos.
— Muchas gracias, Waylon — Le dijo