Lara se despertó pesadamente y con dolor de cabeza, había estado arreglando cosas hasta muy tarde para tratar de acallar el temor que se revolvía como una serpiente en sus entrañas.
El solo pensar en las amenazas de su ex novio le producía escalofríos en todo el cuerpo. Eran muchos los años de lucha de su pequeño hermano con esa condición de salud, como para tirar todo por la borda por culpa de un hombre inmaduro que no era capaz de asumir sus fallas y entender que nadie, es propiedad de nadie.