Lara se levantó con dificultad, tambaleó hasta la puerta y se asomó a la habitación de Teo, estaba vacía. Preguntó a los empleados si lo habían visto pero ninguno pudo darle razón de él.
— Señora Lara, debería recostarse — Susan le dijo cuándo se acercó a la cocina — Ese desmayo necesita descanso.
— Gracias por preocuparte, Susy, pero hace mucho rato que no sé nada de mi hermano, estoy comenzando a preocuparme.
— Tal vez está en la piscina…
— Mmm — Lara echó un ojo hacia fuera — Ya está oscuro,