Rowdy continuaba con las fotos en las manos, y a medida que pasaba una y otra, y otra más, su sonrisa se ensanchaba con amplitud.
— ¿Cómo coños las conseguiste? Yo no pude tener acceso a las cámaras de seguridad porque este sistema lo instaló mi hermano, ¡Y ha sido toda una lata! Lo máximo que he podido hacer es sobornar al personal semanalmente para que borren los registros de las áreas y habitaciones que solemos usar para nuestro negocio.
—¡Qué le puedo decir! Tengo mis métodos.
—Y veo que son