Lucas
—Se han llevado a la señora —
—Fuimos atacados y ella ha desaparecido…—
—Intentamos contenerlos pero finalmente se la han llevado— me decían.
Ella se había ido. Me la habían arrebatado prácticamente de las manos. Mi esposa estaba haciendo un buen acto visitando a su hermana, que no lo merecía y se la han llevado.
Esas eran las únicas palabras que se repetían en mi cabeza, una y otra vez. Algo innombrable y que debería ser prácticamente prohibido decir, pero que, sin embargo, era verdad