Dalila
Cuando me desperté tenía un gran dolor en la cabeza y todo era oscuridad. Estaba sentada en el suelo y con las manos atadas, me sentía mareada y completamente perdida, no podía ver nada pero no tenía nada en la cabeza ni tampoco en los ojos. Simplemente, estaba tirada y como si fuese una cosa.
Por lo poco que podía ver parecía estar en una especie de depósito, escuchaba que algo goteaba a lo lejos, y más allá de voces de hombres discutiendo... no podía percibir otra cosa más. Literalmen