Evanora se sintió morir, no quiso hacer más problemática la situación, pero de algo estaba segura, y es que no iba a permitir que su relación con Marcel la estuviera afectando de nueva cuenta, así que se puso manos a la obra y como pudo, se soltó del agarre de su cuñado, para después salir con toda la ropa empapada.
—Lo siento —murmuró por lo bajo.
—No tienes por qué sentirlo, Evanora —mencionó él con el deseo latente corriendo por sus venas, sin embargo, no quiso insistir más.
—Había olvida