De nuevo mi mundo se cae en pedazos
Sebastián
El silencio en la habitación es sepulcral, roto solo por el sonido mecánico de los instrumentos médicos. Aunque dentro de mi cabeza hay mucho más ruido del necesario. Freya yace sobre la cama, su piel pálida contrasta con el color intenso de los hematomas en su rostro y su cuerpo. La rabia me hierve en la piel y solo puedo pensar en hacer pagar a los culpables y en recuperar a mi hijo, pero por algún motivo soy incapaz de dar un solo paso para salir