La esperanza que encuentro en tus labios, me impulsa a no temer.
Freya
Cuando Gabriel se marcha a la habitación, respiro profundo y voy a la puerta. No entiendo que hacen Sebastián y Max a esta hora aquí, se supone que mi hijo debería de estar en cama justo ahora. Abro y veo a Sebastián con mi hijo en brazos, el semblante de Sebastián denota preocupación y cansancio, mientras que los ojos vivaces de Max luchan por mantenerse abiertos.
—Disculpa que lleguemos así. —Se acerca un poco, no entra, pero me doy cuenta de cómo pasea la vista por el interior y la fija en un punto antes de volver a mí—. Cloe tiene fiebre muy alta, Amelia quiere que vayamos al hospital, Max nos escuchó y pidió que lo trajéramos contigo mientras Amelia y yo estamos en el hospital —explica de forma atropellada, pero comprendo, por lo que estiro los brazos y cojo a mi hijo en peso.
—No te preocupes, sabes que adoro pasar tiempo con él. —Los brazos de Max se enrollan en mi cuello—. Espero que Cloe mejore y por favor