La vida a veces nos da segundas oportunidades.
Freya
Me estiro sintiendo que la espalda me duele. Tengo calor y la posición incómoda provoca que todo mi cuerpo se queje al moverme. Entreabro los ojos y me doy cuenta de que estoy en el salón, peo tardo un par de segundos en procesar por qué estoy aquí y no en mi cama. Entonces lo recuerdo todo, Gabriel, Sebastián, mi hijo. Abro los ojos de golpe al tiempo que la voz adormecida de Max me eriza la piel.
—¿Quién es ese señor mami? —Giro la cabeza e