Mi alma gime y sufre con su historia
Gabriel
No sé cómo procesar cada palabra que dice. Todo lo que vivió es tan duro, tan fuerte, tan cruel. Nadie se interesó realmente en ella desde el primer instante y todo lo que ha visto en su vida es desprecio y manipulación. No dudo que todo eso la haya dejado tan jodida y no sé si yo sea la persona indicada para acompañarla en su camino, pero estoy completamente seguro de que quiero permanecer a su lado.
No por compasión, pena o lástima, sino porque lo deseo, deseo estar con ella, forma algo bonito, que ambos podamos crecer y madurar en esta relación, pero antes debo estar seguro de que esta vez me dice la verdad y que incluirla en mi vida no representa un riesgo físico o mental para mi hija.
—Por favor, dime algo —susurra mirándome a la cara.
Inhalo y suspiro, pensando en las palabras correctas para decirle, pero no las hay, las palabras correctas no siempre son las adecuadas, y estoy seguro de que ella no espera una frase de manual, sino una