Matteo escuchó todo atentamente, sintiendo cómo la ira crecía en su cuerpo con cada palabra que salía de la boca de su esposa.
— ¿Quién se cree ese desgraciado que es? — Pregunta entre dientes para disimular el odio que lo consume, mientras Aurora solo llora en silencio, dejándose envolver en los brazos de su marido.
— No podría quedarme en casa, por eso vine aquí. — Ella habla en voz baja mientras su esposo acaricia su cabello.
— Mi reina, perdóname, pero él no puede seguir vivo. — Aurora lo m