Todavía inmerso en la felicidad de saber que va a ser padre, Matteo acuesta a Aurora delicadamente en el sofá y se acerca a su vientre, depositando besos que la hacen reír a carcajadas.
— Amor, por favor. — Dice ella entre risas, y él la mira, el amor desbordando en sus iris verdes.
— Eres la mujer de mi vida, gracias por este regalo, gracias por todo, mi reina. — Dice, y coloca su cuerpo sobre el de ella y la besa. — Te amo,
amo a nuestro bebé.
— Nosotros también te amamos mucho. — Ella dic