No dormí.
Me tumbé en la cama de Marion porque mi cuarto se sentía demasiado pequeño para todo lo que estaba intentando no pensar y su cuarto tenía el techo alto y las ventanas grandes y la ciudad afuera haciendo su cosa continua e indiferente, y me tumbé encima de las sábanas con la ropa puesta y miré el techo y dejé que los pensamientos hicieran lo que los pensamientos hacían cuando les quitabas la tapa.
Ocho años.
Había tenido ocho años y mi padre me había llevado a un médico y me había dich