Una copa en su mano, su mirada avellana viendo el líquido dorado a la vez que la llevaba a su boca dándole un sorbo.
En ese momento, el CEO Montgomery, se percató de que Angelo Fiorentino, caminaba solo por el jardín del evento, al alejarse de los hombres que le saludaron recién.
"¡Es mi oportunidad!"
Pensó ese hombre acercándose.
—Señor Fiorentino, es un gusto. He intentando contactar con usted recientemente.
La afilada mirada azul de ese CEO, se clavó en Harold Montgomery. Como s