Capítulo 61: La ardiente pasión.
En los afiliados ojos azules de ese italiano, una mezcla de furia y deseo se mostraba. Él comenzó a despojarse de su elegante traje. Sus manos quitándose el saco que hizo lanzado al piso, seguidamente el chaleco y la corbata.
La mujer rubia en bata corta celeste, acostada en la cama, lo veía sin poder creer que él accediera tan fácilmente a su exigencia.
Cassandra tragó saliva, su corazón latiendo aceleradamente, una mezcla de nerviosismo y… ¿Excitación?
Él no le quitaba la vista de enci